La recarbonatación natural, eje 11, es un proceso químico sorprendente que convierte al cemento y al hormigón en aliados del medio ambiente. A lo largo del tiempo, estos materiales tienen la capacidad de reabsorber parte del CO₂ que se liberó durante su fabricación.
La recarbonatación ocurre cuando el CO₂ del aire penetra en las superficies expuestas de materiales cementicios, como el hormigón o el mortero. Este gas reacciona con los productos de hidratación del cemento y forma carbonatos estables, que se integran en la estructura del material. Este fenómeno sucede de manera espontánea y gradual, especialmente en estructuras de hormigón expuestas al aire, como pavimentos, muros o construcciones antiguas. Con el tiempo, el material “recupera” parte del carbono que liberó durante su producción.
Según la Asociación Global del Cemento y el Hormigón (GCCA), la recarbonatación natural puede absorber hasta el 20% del CO₂ emitido durante la descarbonatación de la caliza en la producción de clínker. Este valor fue adoptado en su hoja de ruta hacia la neutralidad de carbono para 2050, basada en el modelo IVL Tier 1 (2018).
Además, organismos internacionales como el IPCC y el Global Carbon Budget reconocen la recarbonatación como un sumidero natural de carbono, con el potencial de compensar hasta el 50% de las emisiones generadas por la calcinación del cemento.
En Argentina, la industria del cemento, junto con la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN), impulsa desde 2021 un proyecto para medir y certificar la recarbonatación natural.
Los primeros resultados son prometedores: se estima que este proceso podría compensar hasta el 33% de las emisiones de calcinación y combustibles, superando ampliamente el 20% considerado en estudios internacionales. Este avance posiciona al país como un referente regional en la investigación de soluciones climáticas aplicadas al sector de la construcción.
Aunque la recarbonatación natural ofrece grandes beneficios, todavía existen desafíos que deben abordarse para aprovechar todo su potencial:
La recarbonatación natural abre nuevas oportunidades:
La recarbonatación natural demuestra que el cemento no solo puede ser parte del problema, sino también parte de la solución. Este proceso convierte a los materiales cementicios en sumideros de carbono, ayudando a compensar las emisiones y a construir un futuro más sostenible.
Con investigación, innovación y políticas adecuadas, Argentina tiene la oportunidad de liderar este cambio, transformando la manera en que se entiende y se valora el cemento en la lucha global contra el calentamiento del planeta.