Eje 10 Consumo Eléctrico Bajo en Carbono

La energía eléctrica se utiliza en casi todas las etapas del proceso productivo, desde la molienda de materias primas hasta el transporte y la mezcla final.

El consumo eléctrico bajo en carbono, eje 10, se refiere al uso de energía eléctrica proveniente de fuentes renovables o con bajas emisiones de CO₂. Esto incluye la energía hidroeléctrica, eólica, solar y otras alternativas limpias.

En la industria del cemento, este enfoque busca reducir las emisiones indirectas generadas por la electricidad utilizada en las plantas.

 

Existen tres indicadores principales para medir el desempeño eléctrico del sector:

  • Consumo eléctrico total: se expresa en Tera watt hora (TWh) y representa la energía total utilizada por la industria en un año.
  • Eficiencia eléctrica: mide cuánta energía se necesita para producir una tonelada de cemento, expresada en kWh/tcem.
  • Factor de emisión de la red eléctrica: indica cuántos kilogramos de CO₂ se emiten por cada megawatt hora (MWh) de electricidad consumida.

 

Según el reporte GNR 2022, el consumo eléctrico promedio mundial por tonelada de cemento es de 112 kWh, y el factor de emisión promedio de la red eléctrica global es de 500 kgCO₂/MWh.

 

En Argentina, el consumo específico por tonelada de cemento es de 120 kWh, un valor ligeramente superior al promedio mundial. Sin embargo, este mayor consumo se compensa con un factor de emisión mucho más bajo, de 272 kgCO₂/MWh, casi la mitad del promedio global. Esta diferencia se debe a la alta participación de la energía hidroeléctrica y otras fuentes renovables en la matriz eléctrica nacional. En total, el consumo eléctrico de la industria del cemento y el hormigón alcanzó 1,55 TWh anuales, de los cuales el 97% corresponde a la producción de cemento y el resto a la producción de hormigón.

 

Para continuar reduciendo las emisiones y avanzar hacia una industria más sostenible, el sector enfrenta varios desafíos importantes:

  • Impulsar una matriz eléctrica 100% renovable, que permita eliminar completamente las emisiones asociadas al consumo eléctrico.
  • Planificar la energía adicional necesaria hacia 2050, considerando el crecimiento de la demanda eléctrica en las plantas.
  • Integrar nuevas tecnologías, como la captura de carbono (CCUS) y el uso de hidrógeno (H₂), que también requerirán energía eléctrica adicional.

 

El camino hacia un consumo eléctrico bajo en carbono también abre grandes oportunidades para la innovación y la competitividad:

  • Promover la generación eléctrica carbono neutrala gran escala, fortaleciendo la transición energética del país.
  • Modernizar la infraestructura eléctrica, incorporando redes inteligentes que mejoren la eficiencia y la gestión del consumo.
  • Desarrollar proyectos propios de energía renovable, como parques solares o eólicos, que permitan a las empresas cementeras generar su propia electricidad limpia.

 

Argentina ya cuenta con una ventaja importante gracias a su matriz energética más limpia, pero el desafío está en seguir avanzando hacia una energía 100% renovable, eficiente y accesible.

 

Con innovación, planificación y compromiso, el sector puede liderar la transición hacia una producción más responsable, reduciendo su impacto ambiental y contribuyendo activamente a la lucha contra el cambio climático.