Eje 08 Hidrógeno

Eje 08, el hidrógeno (H₂) se perfila como una de las alternativas más prometedoras para reducir las emisiones de carbono en la producción de clínker. Su uso como fuente de energía térmica podría transformar la manera en que se fabrica este material esencial para la construcción.

 

El proceso de fabricación del clínker requiere temperaturas muy altas, que tradicionalmente se alcanzan mediante la quema de combustibles fósiles como el carbón, el gas natural o el petcoke. Estos combustibles generan grandes cantidades de CO₂. El hidrógeno, en cambio, no produce emisiones de CO₂ al quemarse, ya que su combustión genera únicamente vapor de agua. Por eso, se considera una alternativa clave para descarbonizar la matriz energética de la industria cementera.

 

A nivel internacional, el uso del hidrógeno en la producción de clínker todavía está en una etapa experimental. Uno de los ensayos más destacados tuvo lugar en el Reino Unido, donde se logró reemplazar hasta un 40% del combustible por hidrógeno en el quemador principal durante un corto período de tiempo. Estos resultados muestran el potencial del hidrógeno, aunque todavía existen desafíos técnicos y económicos que superar antes de su adopción masiva.

 

En Argentina, el hidrógeno aún no se utiliza en las plantas de cemento, y su desarrollo regional es limitado. Los principales obstáculos son los altos costos de producción y los desafíos tecnológicos asociados a su implementación.

Actualmente, producir hidrógeno cuesta entre 4 y 8 dólares por kilogramo, lo que lo hace menos competitivo frente a los combustibles convencionales. Sin embargo, se espera que este costo disminuya en los próximos años hasta un rango de 1,5 a 2 dólares por kilogramo, siempre que aumente la disponibilidad de energías renovables y bajen sus costos.

 

Para que el hidrógeno se convierta en una fuente de energía viable en la industria cementera, es necesario superar varios desafíos:

  • Adaptar los hornos cementeros para el uso de hidrógeno a gran escala, evaluando los costos y requerimientos técnicos.
  • Garantizar el suministro de electricidad limpia, necesaria para producir hidrógeno bajo en carbono mediante electrólisis.
  • Desarrollar modelos de costos competitivos, que permitan comparar el uso del hidrógeno con los combustibles tradicionales.

 

A pesar de los desafíos, el hidrógeno ofrece múltiples oportunidades para la industria del cemento:

  • Permite aumentar el uso de combustibles alternativos, gracias a sus excelentes propiedades energéticas.
  • Mejora la eficiencia operativa de los hornos, ya que su combustión tiene características únicas:
    • Menor radiación de la llama.
    • Mayor control sobre la temperatura y la radiación.
    • No afecta el consumo térmico total.
    • Reduce la demanda de oxígeno y la cantidad de aire necesaria para la combustión.
    • No altera la calidad del clínker producido.

 

Estas ventajas, documentadas por estudios de la European Cement Research Academy (ECRA), muestran que el hidrógeno puede integrarse de manera efectiva en los procesos industriales sin comprometer la calidad del producto final.

 

El hidrógeno representa una oportunidad real para transformar la industria cementera hacia un modelo más sostenible y libre de carbono. Aunque su uso aún es incipiente y enfrenta desafíos económicos y tecnológicos, los avances internacionales y las proyecciones de reducción de costos indican que su papel será cada vez más relevante.

Con innovación, inversión y políticas adecuadas, el hidrógeno podría convertirse en el combustible del futuro para la producción de cemento, impulsando una transición energética que combine eficiencia, competitividad y respeto por el medio ambiente.