El Coprocesamiento de Combustibles Derivados de Residuos Fósiles. sexto eje, es una práctica que combina eficiencia energética y sostenibilidad ambiental.
Los combustibles derivados de residuos fósiles son materiales que, en lugar de ser desechados, se transforman en una fuente de energía útil. Ejemplos comunes incluyen neumáticos fuera de uso, plásticos no reciclables y residuos industriales. Al ser utilizados en los hornos cementeros, estos materiales aportan energía térmica y, al mismo tiempo, se eliminan de manera segura, evitando su acumulación en vertederos o su quema incontrolada.
Además, las cenizas que resultan de su combustión se incorporan como parte de los minerales del clínker, lo que significa que no generan residuos adicionales. Este proceso es un claro ejemplo de economía circular, donde los desechos se convierten en recursos.
A nivel mundial, el coprocesamiento representa el 24% del total de la energía utilizada en la producción de clínker, mientras que los combustibles alternativos fósiles aportan alrededor del 15% de la matriz energética global.
En Argentina, el coprocesamiento todavía se encuentra en una etapa inicial. Actualmente, alcanza el 7%, y los combustibles derivados de residuos fósiles representan solo el 3% de la energía utilizada en los hornos cementeros. Esta baja participación se debe principalmente al uso extendido del gas natural, que cubre gran parte de las necesidades energéticas del sector gracias a su disponibilidad, bajo costo y menores emisiones.
Sin embargo, para aumentar el uso de combustibles derivados de residuos será necesario contar con marcos regulatorios sólidos que garanticen condiciones económicas competitivas y un suministro estable de materiales.
El crecimiento del coprocesamiento en Argentina enfrenta varios desafíos importantes:
El coprocesamiento no solo ayuda a reducir el uso de combustibles fósiles tradicionales, sino que también ofrece múltiples beneficios ambientales y económicos:
El coprocesamiento de combustibles derivados de residuos fósiles representa una oportunidad concreta para avanzar hacia una industria cementera más limpia, eficiente y alineada con los principios de la economía circular. Con el desarrollo de infraestructura, políticas adecuadas y colaboración entre sectores, Argentina puede aprovechar este modelo para transformar residuos en energía y reducir su impacto ambiental, construyendo así un futuro más sostenible para la producción de cemento