En la industria del cemento, los combustibles fósiles tradicionales, eje nº 5, siguen siendo la principal fuente de energía para los hornos donde se produce el clínker, el componente esencial del cemento. Aunque estos combustibles son muy eficientes desde el punto de vista energético, también son una de las mayores fuentes de emisiones de CO₂ del sector.
A nivel global, los principales combustibles utilizados en la producción de clínker son:
Estos tres tipos de combustibles representan la base energética de la industria cementera mundial. Sin embargo, su uso intensivo contribuye significativamente a las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que plantea la necesidad de avanzar hacia fuentes más limpias y sostenibles.
En Argentina, el panorama es diferente y más favorable desde el punto de vista ambiental. El 93% de la energía utilizada en los hornos de clínker proviene de combustibles fósiles tradicionales, pero con una composición más limpia:
El uso predominante del gas natural ha permitido que la industria cementera argentina registre emisiones más bajas que el promedio global. Además, la alta disponibilidad de este recurso en el país ofrece una ventaja competitiva que se espera mantener en el tiempo.
Para avanzar hacia una producción más limpia y eficiente, la industria cementera enfrenta varios desafíos importantes:
La situación actual también ofrece grandes oportunidades para el sector cementero argentino:
La industria cementera se encuentra en un punto clave de transformación. Si bien los combustibles fósiles tradicionales siguen siendo esenciales para la producción, el desafío está en aprovechar las ventajas actuales del gas natural mientras se avanza hacia fuentes de energía más limpias y sostenibles. Con planificación, innovación y compromiso, es posible construir un futuro donde la producción de cemento sea más eficiente, competitiva y respetuosa con el medio ambiente.