La eficiencia térmica, eje nº 4 de la Trayectoria 2050, es un concepto clave en la industria del cemento. Mide cuánta energía se necesita para producir una tonelada de clínker, el componente principal del cemento. Por eso, la eficiencia térmica se convierte en un indicador central para medir el desempeño ambiental de las plantas cementeras.
Según datos globales (GNR 2023), el promedio mundial de eficiencia térmica es de 3.504 megajulios por tonelada de clínker (MJ/t). En Argentina, es 3.425 MJ/t, con valores que varían entre 3.390 y 3.556 MJ/t. Esto demuestra que el país se encuentra en un nivel intermedio de modernización tecnológica, con margen para seguir mejorando.
La eficiencia térmica depende de varios factores técnicos y operativos. Entre los más importantes se destacan:
En Argentina, el 53% de los hornos ya utiliza procesos secos con precalentador y precalcinador, mientras que el 47% restante opera con precalentador pero sin precalcinador. Este equilibrio muestra un avance importante, aunque todavía hay oportunidades para modernizar la infraestructura y reducir aún más el consumo energético.
La industria cementera enfrenta varios desafíos para seguir mejorando su eficiencia térmica:
La búsqueda de una mayor eficiencia térmica no solo reduce el consumo de energía, sino que también abre nuevas oportunidades para la industria:
La eficiencia térmica es mucho más que un indicador técnico: es una herramienta estratégica para reducir emisiones, optimizar recursos y fortalecer la sostenibilidad del sector cementero. Con innovación, inversión y compromiso, es posible avanzar hacia una producción más limpia, eficiente y alineada con los objetivos globales de descarbonización.