Cementos y adiciones conforman el tercer eje de la Trayectoria 2050.
La producción de cemento tiene un impacto ambiental significativo, principalmente por el clínker, su componente principal. Cuanto mayor sea este valor, mayores serán las emisiones asociadas a su producción. Por eso, reducir el factor clinker es una de las estrategias más efectivas para disminuir el impacto ambiental del cemento.
Existen varias formas de fabricar cementos más sostenibles sin comprometer su calidad ni su desempeño. Algunas de las más importantes son:
A nivel mundial, el contenido promedio de clinker en el cemento es del 75% (según GNR 2023). En Argentina, este valor es del 67%, lo que representa un avance importante hacia la sostenibilidad. Esta diferencia se debe al uso creciente de adiciones minerales que ayudan a reducir las emisiones de CO₂.
Esta combinación demuestra que es posible fabricar cementos de calidad con menor impacto ambiental, aprovechando materiales disponibles localmente.
Para seguir avanzando en la reducción del factor clinker, el sector enfrenta varios desafíos:
La reducción del factor clinker no solo ayuda al medio ambiente, sino que también abre nuevas oportunidades:
Reducir el factor clinker es una acción fundamental para construir un futuro más sostenible. Gracias a la innovación, la actualización normativa y la colaboración entre todos los actores del sector, es posible producir cementos de alta calidad con menor impacto ambiental. Cada avance en esta dirección representa un paso más hacia una construcción más responsable, eficiente y alineada con los desafíos climáticos del siglo XXI.